Hay reuniones de claustros que te dejan un mal sabor de boca, y no porque se produzca algún rifirafe personal entre el profesorado, sino por las directrices que nos trasmite la dirección del centro, que a su vez se hace eco de reuniones previas con la inspección. Y aunque nuestro dire siempre dice que intenta suavizar los temas, en definitiva nos cala con fuerza porque, en este caso, lo que importa es la idea y no las palabras.
Al igual que ocurrió con la Educación Vial en su día, ahora le ha tocado el turno a la Alfabetización. Ya en este curso no hemos podido mencionar esta palabra en ningún plan educativo, se ha convertido en una nueva palabra maldita que añadir a la lista. Pero como siempre buscamos la fórmula para burlar lo burlable, aparecieron planes de educación para la salud, cultura andaluza, y similares (Plan educativo de preparación para el fomento de la ciudadanía activa) a punta pala en todos los centros, que trataban de camuflar a los niveles bajos, de la antigua Formación Inicial de Base (FIB): alfabetización y neolectores. A ello propició el programa Séneca que no dejó matricular a ningún alumno en otro tipo de plan como, por ejemplo, Perfeccionamiento de la Lectoescritura, que se nos había ocurrido incluir en nuestro Plan de Centro. Nos restringió el número de planes.
Las nuevas directrices para el próximo curso son que no podrá haber más que un plan de este tipo en el centro, y si lo autorizan, puede que con reducción horaria, para que el profesorado pueda atender otros planes más prioritarios y en boga como son los planes encaminados a la obtención de titulación en secundaria (Apoyo a la Tutoría en Secundaria, los alumnos se matriculan en el Instituto Provincial (IPFA) y nosotros les impartimos las clases en nuestro centro, y Preparación de la Prueba Libre en Secundaria); y los planes de Informática, Idiomas, Interculturalidad. Y, por supuesto, los Planes Educativos de Formación Básica (Niveles I y II).
Pero, ¿cuál es la realidad actual en los centros de educación permanente (CEPER)? A día de hoy, pongamos que el 60 % del alumnado que asiste a los centros, con excepciones según la zona, sigue siendo ese nivel de Alfabetización –Neolector. Suele ser también el menos absentista y el que menos abandono produce en los grupos. Si bien es verdad, es también el que menos promociona y el menos “rentable”.
Es sabido que cualquier reforma se hace siempre “a costa de…” y en este caso está claro a costa de quién es.