¡Dios mío, me estoy haciendo mayor!
No entiendo la sinrazón que últimamente nos invade. Que somos muy malos profesores y nos tienen que dar unos incentivos económicos para que aprobemos a más alumnos… Todo sea en pro de la Cantidad, ¡uy, no! de la Calidad en la enseñanza. Que los y las que votamos en contra del excelente “Programa de Calidad y Mejora de los rendimientos escolares” es porque no queremos que nuestros y nuestras compañeras ganen más. ¡Seremos egoístas…!
Que nos quieren funcionarizar al profesorado laboral docente de educación permanente mediante un concurso oposición, y a algunos les parece que no nos lo merecemos después de 25 años trabajando codo con codo en los centros.
Y yo que me digo: “me voy a desconectar un poco de estas minucias laborales y voy a ver qué se cuece por Eurovisión”.
¡No puede ser! Nos estamos volviendo locos. O será cosa de la edad, que ya no entiendo al mundo.
Me resulta una broma pesada ver y oir la canción que representará a España en Eurovisión, El baile del chikichiki. Me recuerda a aquel programa que presentaba Constantino Romero, llamado “La Parodia Nacional”; o a este otro en antena, “Usted sí que vale”, cuando le dan paso a elementos como éste para amenizar el concurso-espectáculo... Todo sea en pro de los índices de audiencia.
Pues como decía aquél: “Paren el mundo que yo me bajo”.
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