Parafraseando aquel famoso
tango de Carlos Gardel, hemos llegado a los veinticinco años de la educación de personas adultas en Andalucía.
Más concretamente, durante el curso próximo se cumplirán esos veinticinco años de plata, que no han relucido siempre como deseábamos y que, justamente, ahora se le ha dado un nuevo lustre a la Educación, llamada Permanente, con nuevas normativas que nos hablan de nuevos currículos con nuevas nomenclaturas. Han llegado antes las nuevas palabras que los nuevos hechos. El sufrido programa Séneca no ha dejado matricular al alumnado hasta hace poco. Todo ha estado colapsado adaptándose, en una lucha titánica y contrarreloj, a las nuevas órdenes. Los materiales se están elaborando sobre la marcha. ¿Y los nuevos alumn@s? Llegando, llegando al olor que desprende la secundaria en los centros, un olor a fresco (porque todo lo nuevo huele a fresco).
Sin embrago, no era mi intención hablar del presente, sino de los momentos en que empezaron a funcionar los primeros centros de adultos en Andalucía. En concreto, de mi experiencia particular, que fue la de muchos compañeros y compañeras.
Llegar con una cartita de presentación del Ayuntamiento para que te recibieran bien en el barrio donde te había tocado, ese era todo mi equipaje. Y un local destartalado de la asociación de vecinos, con algunas sillas amontonadas, al que daba una puerta de una pequeña oficina que era la Junta de Distrito; ese era mi centro. Faltaba todo lo demás, y no sólo me refiero a la infraestructura mínima para montar un aula y unos materiales para impartir clase, ¡faltaban los alumnos!
Con una gran dosis de vocación e ilusión, el profesorado de adultos hemos hecho de todo lo habido y por haber: pegar carteles, patear las calles puerta a puerta, usar megáfonos y repartir octavillas, enviar cartas… y todo lo que se nos ha ocurrido para captar alumnado. Cada año había que iniciar la campaña de captación. Esto hoy día ha cambiado sólo un poco en aquellos centros ya consolidados, que poseen excedentes de matrículas, aunque son los menos.
Materiales hechos a mano y fotocopiado en el Ayuntamiento o calcado con papel de calca, ese papel negro que siempre me ha dado tantos problemas para no manchar la hoja. De los manuscritos y textos mecanografiados hemos pasado a la elaboración más sofisticada usando procesadores de textos con fuente de letras caligráficas y demás “lindeces”. Pero aún hoy día seguimos elaborando materiales.
En fin, no quiero ponerme nostálgica “que es un soplo la vida, que veinte años no es nada…”
En este orden de cosas, me ha hecho mucha ilusión encontrar un blog que recoge una iniciativa para celebrar el XXV aniversario. Es una idea que ya comentamos a principio de curso algun@s compañer@s y ahora la he visto materializada, gracias a un compañero del Puerto de Santa María (Cádiz). Os dejo la dirección para que las personas interesadas aporten sus propuestas.
25 años de Educación de Adult@s en Andalucía:
http://25adeeaenandalucia.blogspot.com
Dedicado a aquell@s exploradores que llegaron a tierras vírgenes y fundaron el centro de adultos del barrio.Tags: celebración, 25aniversario, Andalucía