viernes, 20 de julio de 2007
Subtítulo: Diario de una madre desesperada, rabiosa, indignada... (sigue tú)

Qué pequeños nos hacen las grandes empresas a los consumidores de bien. Nos absorven en su engranaje, al igual que en aquella escena de “Tiempos modernos” hacía la máquina que engullía a Charlot, un insignificante obrero de fábrica.

Así me sentí ayer en el aeropuerto de Málaga. Acometíamos la empresa de que mi hijo, menor de edad aún, viajase sólo hacia Barcelona al encuentro de sus tíos. Ya nos habían informado en la agencia de viajes que a partir de doce años los niños vuelan como adultos, es decir, sin acompañamiento de azafatas.

La primera objeción fue descubrir que el billete que habíamos comprado de la compañía Iberia fue cambiado, a la hora del embarque, por otro vuelo de la compañía Clirklay sin previo aviso. Al parecer, Iberia vuela con los aviones de dicha compañía.

Pero lo bueno estaba por venir. A las 11:10 h, aproximadamente, me despedí de mi hijo que pasó a la sala de espera para el embarque, ya que el vuelo partía a las 12:10 h. Desde ese momento comenzaron a sucederse anuncios de retraso cada media hora; informándoles, cuando eran más de las 13:00 h, que el avión había sufrido una avería en los motores y que no sabían cuando partiría el vuelo. A las 14:00 h. les comunican que no se preocupen que les van a dar un almuerzo. Mientras tanto comienzan a llegar los pasajeros del siguiente vuelo a Barcelona, el de las 14:20h, que ya soñaban con coger el primer grupo en el que se encontraba mi hijo. Pero no fue así. A las 14:30h dieron la orden de embarque del segundo grupo. Aquí se creó un momento de desconcierto e indignación entre el pasaje, que no vio justa esta medida, con lo cual algunos pasajeros se colaron con el otro grupo y hubieron de ser devueltos a la sala de espera.

Suma y sigue:
A las 14:45h. me llama mi hijo muy contento porque le habían avisado para que embarcase en este polémico vuelo. Parece ser que fueron nombrando a algunas personas para completar el pasaje. Le cambiaron el billete por otro y tan feliz. Sólo faltaba contar una hora y media, que es lo que tarda el vuelo Málaga- Barcelona.

Y llegamos al tercer escollo: Una vez en Barcelona, me comenta mi hijo que su equipaje no sale por la cinta, que cada vez va quedando menos gente y su equipaje no aparece, al igual que los de otras personas. Después de mucho, les informan que el equipaje viene en el susodicho avión averiado, que tardaría una hora más en llegar y que no podían abandonar la estancia hasta que no tuvieran su equipaje. Total, que a las 19:35 h.me llamó de nuevo mi hijo anunciándome que por fin se había reunido con sus tíos, concluyendo así su pesadilla.

Ante todo esto qué te queda: reclamar. ¿Reclamar el retraso, el cambio de billetes, el que tuviese que pagar su propio almuerzo en el avión, el sinfín de llamadas telefónicas...? ¿o la angustia, el desconcierto, la desinformación, el abandono, la impotencia... que sentimos?

Ha sido una nefasta experiencia que esperamos, con el tiempo, se convierta en una anécdota para compartir con los amigos.

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Tags: mi blog y yo, aeropuerto

Publicado por merchegm @ 1:06  | General
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Comentarios
Publicado por Invitado
sábado, 21 de julio de 2007 | 13:51
Comprendo tu preocupación y tienes toda la razón del mundo!
Pero lo que más me molesta es el egoísmo de la gente:
Hace ahora 23 años viajámos Atenas-Barcelona-Bilbao por Iberia con nuestro hijo mayor de 10 meses. En esa época no se podía facturar directamente a destino y teníamos -aparte del equipaje- que cargar con todo el suministro de una leche concreta debido a sus problemas gastrointestinales. Por una huelga de controladores aéreos no sé dónde, anularon el vuelo a Bilbao. Anunciaron un vuelo alternativo a Foronda (Vitoria) que está bastante cerca y algún familiar podría venir a recogernos en coche...
¿Puedes creer que la gente -independientemente de su nacionalidad y status social- empezó a empujar de mala manera y nos dejaron fuera con el bebé?
No te sigo contando mi pesadilla porque no viene al caso, pero sigo convencida de que la calidad humana es lo más importante para sobrellevar los contratiempos de esta vida y me preocupa que casi nadie habla ya de ella!!!

Leo
Publicado por merchegm
sábado, 21 de julio de 2007 | 23:16
Precisamente una de las cosas que me producía angustia era observar la inquietud de mihijo ante la desinformación. Llega un momento en que ya no sirve de nada que aparezca en una pantalla un retraso que cambia cada media hora. Se necesita información por parte del personal del aeropuerto.

Efectivamente, los contratiempos pueden ser más llevaderos si las personas ponemos de nuestra parte para que así sea, en este caso los empleados, y los pasajeros por la parte que les toca.
Publicado por Invitado
viernes, 27 de julio de 2007 | 0:59
Entiendo tu malestar, tu indignación...
He viajado a Lisboa esta semana y he visto como la gente pierde la compostura en las colas, en las cintas del pasaje...
De todas formas, como bien dices, espero que este suceso sea una anécdota de las que pasan al historial familiar. Es mejor edulcorar el recuerdo de esta situación y desdramatizarlo. Tu hijo lo agradecerá en un futuro.

Lu

(por cierto, dejé mis felicitaciones en el post anterior sin firmar. Sigo diciendo que me gusta pasear por Educadultos y conversar. Buen verano, Merche)
Publicado por Invitado
domingo, 29 de julio de 2007 | 21:19
¡Ay, Merche! No me asustes, que la semana que viene vuelo con Clickair Barcelona - Málaga.

No sé si te comenté que mis padres son originarios de Sierra de Yeguas, y vamos a pasar con ellos unos días en una casa que tienen de veraneo.

Unos vienen, otros van. Un beso.

Mª José Reina
Publicado por merchegm
domingo, 29 de julio de 2007 | 23:41
Gracias, Lu. A mí también me gusta pasear contigo.
Por cierto, mi hijo ya está de vuelta (esta vez sólo con una hora de retraso) y, efectivamente, todo ha quedado reducido a una anécdota.

Te deseo buen viaje, Mª José. Si sigues en Sierra de Yeguas durante la segunda quincena de agosto,te invito a la feria de Campillos. Allí estaré para esa fecha (ya sabes somos vecinas). Besos para ti y para los serranos.
Publicado por C.i.v.i.l.i.s
domingo, 05 de agosto de 2007 | 11:15
Pues yo veo que fueron listos al colar al segundo grupo antes que al de tu hijo. De esta forma sólo tenían un grupo de encabronados en vez de a dos. Es una maniobra de marketing estupenda, pero claro, éticamente dudosa, discutible al menos.

Yo creo que Leo acierta en el verdadero problema: la educación de la gente. Los españoles tenemos fama de auténticos maleducados. Y es verdad, lo somos y mucho, pero cuidadito con los modositos extranjeros.

Lo bueno de viajar es que te das cuenta que todos son unos cerdos. Se nota en los aeropuertos, donde se dice explícitamente que las familias han de embarcar primero, pero se la suda.

Quizás los orientales se llevan la palma. Recuerdo un vuelo en el que, al anunciarse que faltaba media hora, todos los chinos se levantaron de su asiento a coger su equipaje. ¿Qué pasa, que ellos se bajanban antes de aterrizar? Lo que pasa es que los orientales tienen disculpa, en su tierra, como dejen pasar a uno, ya no pasan. Son muchos.
Publicado por C.i.v.i.l.i.s
domingo, 05 de agosto de 2007 | 11:23
Ah, y los europeos. Los educados y cívicos europeos.

Harto estoy de verles colarse con todo el morro en las colas de autobuses. De no dejar salir cuando se abre la puerta del ascensor y quieren entrar. ¿Qué pasa, que la carne de cerdo es incorpórea?

Los que viajan solos quieren encontrarse a sí mismos. Y lo hacen, son un saco de egoismo con patas y están donde no se les conoce. No hay razón para disimular.

Los que viajan en familia, ciudado. El jefe del clan debe velar por su manada. Arrasará lo necesario para que los suyos puedan repantigarse bien.

Cuidado, que es adictivo. Recuerdo un crucero por el Mediterráneo, lleno el barco de españoles. Los últimos días decidí comportarme como ellos, ah, fue una liberación. Me sentí volver a las cuevas de nuestros ancestros, fue el día que me zampé cuatro platos seguidos de gambones antes que nadie y miré luego con satisfacción y llena la tripa las largas colas que se formaron.

Pero prometo, la próxima vez, no liberar a la bestia.
Publicado por merchegm
lunes, 06 de agosto de 2007 | 1:00
Pues sí, al parecer, a los españoles se nos tacha de maleducados o que tenemos menos civismo en comparación con otros países europeos. Sin embargo, somos más abiertos y espontáneos a la hora de socorrer a alguien en apuros, por ejemplo, que los ingleses, más cerrados e individualistas, pasan olímpicamente de alguien que se cae al suelo, alegando que si intervienen pueden ser denunciados por daños y perjuicios (siguiendo con los ejemplos).Esta es una cuestión cultural.

¿Pero la mala o buena educación tiene alguna relación con el aspecto cultural de un país? ¿o es algo consustancial con el ser humano?
Publicado por C.i.v.i.l.i.s
lunes, 06 de agosto de 2007 | 8:38
Evidentemente hay 2 egoísmos muy marcados. El propio y el de clan. Luego hay países con un marcado sentimiento nacional, como, por supuesto Inglaterra o los tópicos francés y norteamericano.

El procuparse por el prójimo es algo muy secundario. Si bien es cierto que generalizar conlleva injusticias, hay que admitir que tiene repercusiones sociales destacables.

Por ejemplo, ese carácter inglés que mencionabas ha hecho de scotland yard una de las policías más efectivas de la historia. Ello es debido a que los agentes no podían obtener información del vecindario cuando ocurría algún crímen, pues la gente pasaba olímpicamente de la vida de los demás. Había pues, que buscar otro tipo de pruebas más científicas.

En España, evidentemente, no falta la típica señora o señor que sale en las noticias largando todo y más de su vecino criminal. Que si sacaba el perro a tal hora, que si paseaba todos los días a cual, que si tenía los calzoncillos agujereados (de verlos en el tendedero), etc.
Publicado por C.i.v.i.l.i.s
lunes, 06 de agosto de 2007 | 8:42
qué pesadez esto de tener que partir los comentarios.

Sobretodo porque solo me quedaba la postilla final.

Decir que lo que más me llamó la atención en China fue, sobretodo, los chinos. Son otra cosa distinta. Si se tienen que reír en tu cara lo hacen, si te tienen que mirar de arriba abajo no se cortan, incluso en los urinarios de un aeropuerto, mientras mingitaba, el chinito de al lado me miraba mi cosita por encima del separador. A punto estuve de mojarle los pies en un gesto vengativo y poco educado. Y más que podría decir.