Lugar para la reflexión, opinión e intercambio de experiencias y recursos relacionados con la educación permanente de adultos en particular, y de la educación en general.
Este vídeo se lo dedico a los profesores andaluces que imparten clases de español.
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No hay nada más saludable que reírse de nuestros propios defectos y, en este caso, de nuestros tópicos.
Si queréis ver el vídeo completo (18 min.) haced clic aquí, merece la pena verlo.
Los profesores que imparten clases de español, pongamos por caso, en Andalucía, se encuentran con esta situación que nos recuerda a lo que pasaba en la antigua Roma, por poner otro ejemplo, entre el latín culto y el latín vulgar.
En nuestras calles podemos escuchar, por seguir con los ejemplos: “er marío eh mu grande y esa camisa no le queda bien”, y esto les crea tal confusión a nuestros alumnos extranjeros que no comprenden qué pinta “el armario” en ese contexto. Para ellos son dos lenguas muy bien definidas el malagueño, por seguir con los ejemplos, y el español, de tal manera es así que se pueden llegar a sorprender cuando te oyen hablar “el malagueño” con otros alumnos del centro.
Diariamente, en el aula hay que hacer referencia constante de construcciones, modismos y fonética andaluza como si estuviésemos impartiendo clases bilingües de español y andaluz, todo ello aderezado con palabras sueltas y frases cortas de las lenguas autóctonas de nuestros alumnos que el profesorado aprende y aplica, con toda su buena voluntad y mejor intención, en un lenguaje ortopédico acompañado de gestos y mímicas: todo en pro de la comunicación.