Domingo, 02 de julio de 2006
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El uso de las TIC en la educaci?n ha marcado un antes y un despu?s en la ense?anza y en la formaci?n del profesorado.

La incorporaci?n de las nuevas tecnolog?as a las aulas ha supuesto un aumento de recursos de investigaci?n y consulta para el alumnado y el profesorado. Ahora tenemos todas las bibliotecas del mundo a nuestro alcance sin salir de la escuela. As? como, un aumento de recursos audiovisuales; del v?deo y del retroproyector hemos pasado a las p?ginas web. Adem?s, un aumento de herramientas y recursos en las tareas de aula; de los textos fotocopiados, la puesta en com?n y debates en clase, hemos pasado a los blog de aula, discusiones en los wikis, los foros...

No es que se haya abandonado todo lo anterior, la pizarra y la tiza (o rotulador) siguen ocupando su lugar, pero ya no son las ?nicas herramientas. Hay un elemento nuevo en el aula: el ordenador, querido por unos y temido por otros; pero que no pasa desapercibido. Cuando los alumnos entran por primera vez en un aula y observan que hay ordenadores, siempre reaccionan de igual modo: ?esos ordenadores son para nosotros? ?aqu? se da inform?tica? Y en todas esas preguntas hay una expectaci?n por lo novedoso. Y son ellos los que te demandan su uso. Claro est? que estoy hablando del alumnado m?s joven del centro. El alumnado mayor, de la tercera edad, que suele ser el que forma la mayor parte de los grupos de alfabetizaci?n, reaccionan, por lo general, de diferente manera, con ignorancia o con recelo, ?eso no ser? para nosotros? Esperando escuchar el no por respuesta. Sin embargo, cuando se inician en su uso son muchos los que se ?enganchan al ordenador?.

Una de las consecuencias m?s significativas en cuanto a relaciones humanas es que ha servido para desdibujar m?s a?n la l?nea que separa los roles profesor/ alumno.
En los centros de educaci?n permanente de adultos hasta hace poco habl?bamos de la figura del analfabeto funcional, estrechamente ligado al fracaso escolar, como aquel individuo que, poseyendo los instrumentos de lectura y escritura, por falta de h?bito educativo pierde las habilidades culturales que hab?a adquirido. Hoy hay que a?adir un nuevo tipo de analfabetismo, el inform?tico, y es ah? donde se rompe esa l?nea delgada y, a veces confusa, que separa al profesor del alumno adulto, ya que es muy frecuente que el alumnado joven posea un nivel inform?tico superior al del profesor. En este caso el profesor puede reaccionar de dos formas:
a) Intentar reciclarse por su cuenta, ya que los cursos de formaci?n inform?tica que organiza el CEP para el profesorado de adultos no son muy abundantes, y junto con su alumnado aprender mediante ensayo- error, cruzando los dedos para que no ocurra un estropicio que ninguno sepa arreglar.
b) Seguir utilizando la tiza y las fotocopias.

Afortunadamente cada vez son m?s los profesores que est?n eligiendo la opci?n a) y se est?n subiendo al carro de la revoluci?n TICnol?gica.

Tags: TIC, educación permanente

Publicado por merchegm @ 22:36  | TIC
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