S?bado, 24 de junio de 2006
Cada curso, cuando llega a su fin, despido a mis [email protected] del grupo de Interculturalidad con una sensaci?n lejana de p?rdida, aunque muchos de ellos hayan renovado matr?cula para el siguiente curso, o te hayan prometido que van a volver en septiembre.
Adem?s de la eventualidad f?sica, -cambian de lugar de residencia con mucha facilidad por su gran desarraigo, en muchos casos-, hay otra p?rdida m?s sutil, como la que sientes cuando te despides de un ni?o al que sabes que vas a tardar en volver a ver. El ni?o se ir? y dar? paso al impetuoso joven.

El adulto extranjero, al que apenas has dado algunas herramientas durante el curso para comunicarse en un idioma que no es el suyo. Al que le cuesta expresar sus ideas. Ese que constantemente necesita ser interpretado por un [email protected] para poderse comunicar con el resto de la clase. Le despides cada a?o con el convencimiento de que a la vuelta, en septiembre, se habr? operado la metamorfosis. Ser? un alumno nuevo con un nivel m?s alto del idioma, quiz? con m?s errores lexicos y gramaticales, con una pronunciaci?n andaluza-nigeriana, pero con unas destrezas de expresi?n y comprensi?n que triplicar?n todo lo aprendido durante el curso. Y si no encontramos a ese nuevo alumno, entonces tendremos que asumir la parte de fracaso que nos toca.



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Tags: educación permanente

Publicado por merchegm @ 22:13  | Interculturalidad
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